La humanidad destroza el mundo y los políticos la abanderan
Mes de abril, fechas dedicadas a la madre tierra, a la consciencia por la ecología, pasan los años y la realidad es distinta a la querida, y lo peor, se agudiza cada día más.
Esta situación es estrictamente política, los políticos hablan y hablan, retórica ante la humanidad de ayudar, pero materialmente no se hace nada de lo que se dice, son reuniones burocráticas una y otra, pero como obedecen a intereses principalmente políticos y económicos (teoría del interés), no les interesa realmente hacer nada que vaya en contra de lo que representan (el grupo desorden público les ha dedicado dos canciones: políticos paralíticos y política criminal, la banda La Ley también les dedicó una), la tierra y la humanidad no les importa sino lo que les produce, lo que les genera beneficio, mientras la tierra se destruye por mano del propio hombre –así pocos como nosotros actúen en contra de esa generalidad-, es la cruda verdad y hay que decirla ante todos para conocer la situación en sus dimensiones: a los políticos no les interesa el ambiente sino en cuanto les beneficie, nada más, por eso actúan, hoy –la presión crece en su contra-, con diplomacia y abundante burocracia.
Las alternativas a esta situación las hay: educación, seguir creando consciencia en la humanidad, actuar cada día más materialmente en contra de los destructores del mundo; en su máximo educar y educar para que los niños crezcan con consciencia por la tierra y la humanidad, también muy importante que aprendan a elegir a los gobernantes, ello se logra igual con educación socio-política desde temprana edad. Cuando las masas tengan un nivel aceptable de educación la situación política de las regiones o del mundo será otra, porque los políticos son producto de la sociedad y la política; la sociedad, de la educación y cultura de los pueblos.
Que les pido, reflexionen, trabajen un poco por el mundo y la humanidad, edúquense y eduquen y eduquen, aprendan a elegir a los gobernantes más allá de sus intereses personales. El dinero llega, pero sin planeta ni humanidad no habrá dinero.
Luis Miguel Balza Arismendi
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