Del socialismo. Qué es y qué comprende. Una primera aproximación

Es de comenzar expresando que no se le debe tener miedo al término ni al significado socialismo –se admite que lo han satanizado-, debido a que socialismo no es lo que han querido hacer ver, el verdadero socialismo es muy distinto, es en esencia equilibrio socio-estatal, es bienestar general.

Socialismo significa: doctrina o sistema que estudia lo social, estudio de la sociedad, desarrollo y el logro de su bienestar general, (no sólo un sector o sectores de la sociedad, sino todos en las proporciones debidas), para ello debe diseñar y recorrer un proceso de desarrollo y evolución.

Así, socialismo será un sistema socio-político-jurídico-económico… (integral) que desarrolla el equilibrio -entre las fuerzas existentes y de espacios públicos estatales y públicos no estatales- con el fin de lograr bienestar general para la totalidad de la sociedad y Estado.

- Se dice que es un sistema, porque es un conjunto sistematizado que se organiza para el desenvolvimiento coordinado, sincronizado según un orden pre-establecido (políticas de Estado - sociedad)

- Socio-político-jurídico-económico..., porque se diseña y desarrolla para el desenvolvimiento social (interacción entre sí de los humanos y con el resto del mundo), político (relaciones entre los individuos, el Estado y la sociedad civil), jurídico (la regulación del convivir social para mantener desenvolvimiento satisfactorio o armónico), económico (actividades de producción y administración de los bienes y riquezas) y demás. El sistema se desenvuelve en cada aspecto de la sociedad y del Estado.

- ... que desarrolla equilibrio, porque para lograr bienestar el método comprobado es el equilibrio, de esta manera las ideas y directrices se desenvuelven en torno al equilibrio entre las fuerzas que dan vida a la realidad de la sociedad y el Estado; es decir, a las fuerzas sociales, políticas, económicas (fuerza de recurso humano y recurso capital[1])...

Dentro de este conglomerado existen esferas o espacios públicos estatales, es decir, espacios gubernamentales u oficiales del Estado y esferas o espacios públicos no estatales, que son constituidos por la sociedad civil.

- ... logro de bienestar general, porque el equilibrio (socio – político) se desarrolla en busca del bienestar y como sistema socio-político, obligatoriamente, debe ser general, pensando en todos –si no fracasaría-. También la idea de igualdad en derechos así lo exige, producir condiciones de igualdad en derechos para todos.

El socialismo comprende políticas de Estado[2] -y sociedad[3]- que desarrollen el equilibrio socio-político-jurídico-económico en todos los aspectos del Estado y sociedad, lo que significa intervenir mínimamente en las actividades –como un árbitro- cuando se requiera (lesión de derechos) y sin interferir la libertad de los miembros de la sociedad en su interactuar socio-político (no imponer nada ni determinar reglas que destrocen el interactuar u originen un monopolio/abuso)

Siendo de esta manera, el socialismo nunca podrá ser capitalismo ni comunismo -como lo disfrazan cada día más[4], ayudándose del populismo[5]-, no se podrá desarrollar en dictadura, su esencia lo hace innato a la democracia.

Ciertamente es bien distinguible, en el capitalismo no existe equilibrio, todo se desarrolla en función del capital económico y su mayor rentabilidad (desarrollo es economía) a costa de lo que se deba hacer, incluso del propio hombre y ambiente. La sociedad es clasista, excluyente y hasta discriminatoria, la competencia es muy desigual, no hay bienestar general, sólo extremos unos capitalistas (explotadores) y otros trabajadores (explotados) –esta última se subdivide en dos: unos menos y otros más-.

Ahora, en el comunismo más grave es la situación, tampoco hay equilibrio, se dice que todos son comunes, pero precisamente allí radica el error[6], pues se trata de una igualdad no proporcional, una igualdad que obvia las desigualdades naturales (biológicas, físicas, intelectuales,...), lo que lo conduce a la injusticia, por demás se desarrolla mediante métodos no democráticos y resultan unos comunes (el pueblo) y otros privilegiados (el gobierno y los que están con él) El socialismo dista mucho en teoría y práctica de una utopía e injusticia de esa magnitud.

En el comunismo la sociedad es exageradamente homogénea (monótona) y simplista, excluida, discriminada en su mayoría, resulta sometida a la potestad del Estado -y así del gobierno-, no hay libertad, el Estado lo decide, da y hace todo –se hace lo que el gobierno desea, se come lo que el gobierno dé, en fin se vive como el gobierno decida-, no hay competencia, todo lo dispone el Estado, no hay bienestar general, sólo privilegiados (explotadores) y otros comunes (explotados)

Mientras el socialismo, es lo dicho y un poco más, según se desarrolle cada aspecto; en primer término, sólo se desarrolla en democracia, es decir, hay participación de todos en todos los aspectos societarios, la sociedad es plural, pero armónica, hay libertad (sistema de libertades), el Estado sólo interviene mínimamente sin interferir la actividad propia de los individuos y de la sociedad, la competencia es libre e igual –se compite con servicios- en las proporciones adecuadas, el desarrollo es integral, respetando al ser y al ambiente. No sacrifica la vida y el mundo por darle prioridad a otro aspecto, salvo que sea la propia vida.

En fin, es en esencia desarrollo del equilibrio en busca del bienestar general e integral.

Como se puede observar es muy distinto, analícese, comparece y con conocimiento y consciencia decídase, cada quien es forjador de su destino, pero –por el caracter societario- también del de la sociedad.

Para más información y documentación obsérvese Del socialismo. Qué es y qué comprende. De qué se habla. En su edición electrónica y sobre todo (más profunda y extensa) en la impresa de la Colección Pueblo contemporáneo de nuestra autoría.



[1] Equilibrio de fuerzas. En función al bienestar social (socialismo es bienestar…), el socialismo se origina y desarrolla en equilibrio de fuerzas: fuerzas capitales y fuerzas laborales, las dos son necesarias; no obstante se deben redimensionar. Por ello, en algunas ocasiones el Estado debe intervenir prudentemente y reglamentar de manera mínima las situaciones que se susciten y en cada contexto del vivir societario. Las ocasiones están dispuestas por las situaciones monopólicas o abusos en la competencia, en situaciones desiguales y el Estado interviene mínimamente para equilibrar las proporciones, generar y garantizar condiciones de igualdad, pero nunca interviene de más para favorecerse él, ni tampoco interviene en la esencia propia de la competencia (nada de intervenciones o actuaciones impuestas, violentas, el Estado no puede intervenir por la fuerza en las actividades sociales, políticas,...), sólo establece parámetros mínimos para generar igualdad y lo demás sigue libre (hay libertad y no daña a nadie)
[2] Las políticas de Estado no pueden ser violentas, represivas, criminales, deben ser políticas antropocéntricas, no discriminatorias, en función de todos los hombres por igual. Políticas abiertas, preventivas, humanistas, en favor del ser, de la vida, la libertad, la paz...
[3] Ciertamente, se incluye a la sociedad (esfera pública no estatal), porque se observa insuficiente la sola actividad del Estado, en el pacto o contrato social existen otros intervinientes y así la fraternidad es necesaria, desarrollándose una corresponsabilidad Estado – sociedad.
[4] Es vil –engañar al pueblo- disfrazar el comunismo con socialismo, el comunismo es favorecer al Estado, al gobierno, todos comunes, menos el gobierno y los individuos que estén con él –valiéndose del Estado-, es coartar la libertad del pueblo, mientras que socialismo es muy distinto, es desarrollo de la sociedad, es democracia, donde el Estado participa por igual sin privilegios y sólo interviene para generar condiciones iguales entre los miembros de la sociedad para su interacción, nunca una común igualdad para unos y privilegios para otros.
[5] Ciertamente, se cree –siempre lo hemos pensado así- que el socialismo mal concebido –sea en teoría y/o en la práctica- tiene el gran riesgo de vaciarse en el populismo, los gobernantes y candidatos muy a menudo lo hacen –se sirven del populismo-, parece materialmente una línea invisible.
Por la idea de un Estado social (asistencia social) exacerbado se perfila fácilmente el populismo de los administradores del Estado o los que pretenden serlo; el socialismo desarrollado en un Estado (Estado social) no es asistencia social absoluta, supliendo toda actividad socio-estatal, socio-pública no estatal, tanto que genere incapacidad en instituciones privadas o atrofie acciones socio-privadas, incluso públicas y hasta elevar considerablemente, y cada vez más, el biorritmo (productor de pereza) de las personas que conforman la nación.
El Estado social es sólo para asistencia social mínima, proporcional a condiciones humanas aceptables –hablando en términos integrales-, nada más; el socialismo es un sistema que comprende mucho más que el Estado, por tal no se puede agotar en él, mucho menos en un simple populismo.
[6] Resulta inobjetable que todos los seres humanos poseemos características que nos señalan un tanto distintos, aunque todos somos humanos – y allí se existe igualdad-, cada quien nace con características dentro de lo similar un tanto distintas como capacidades intelectuales –que son las que más inciden-, biológicas y físicas que en su vida al desarrollarse proyectan al ser a un presente y futuro distinto que le identifica su vida social (si X tiene inteligencia, disciplina,... resulta injusto que tenga que limitarse –obligado- a obtener lo mismo que los demás, cada quien desarrolla la vida según sus caracteres y capacidades –según su pensar-, nunca sería justo limitar al ser, si hay injusticia, hay inconformidad y, según, habrá violencia...) La idea de igualdad social tiene que respetar las desigualdades naturales, por ello la igualdad debe ser en derechos.

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