De la situación contemporánea del mundo y la creación - desarrollo de la empresa privada (productoras, no simples comercios)

Primera década del siglo XXI y se observa como los falaces líderes del mundo y de nuestras regiones –entre ellos Bush, Chávez y…- conducen a la humanidad, cada vez, a más conflictos, crisis recurrentes y profundas. Las incitaciones a combates, guerras, persecuciones y ahora también producción de crisis económicas –vinculados a otros factores- son un ejemplo primario de ello.
De esta manera, se observa, por igual, que a esas personas –manipuladoras del poder político- no les interesa la generalidad de la sociedad, sino sólo una parte de ella, si acaso no es menos -siempre según sus intereses-.
Ello trae por consecuencia el detrimento de los gobiernos y las condiciones de Estado que deben generar para el crecimiento y desarrollo de las sociedades: por un lado se observa como se pretende eliminar o abolir la empresa privada y así la propia sociedad -pues la empresa privada es de miembros de la sociedad-, tratando de absorber -dictatorialmente- toda su actividad con estructura y todo -eso no es socialismo, sino un comunismo vulgar, lleno de arbitrariedades, injusticia, demagogia y populismo-; por otro lado, se pasa al extremo contrario, se privilegia –mucho más que un mero monopolio- a la empresa privada en muchas actividades primarias, secundarias y tercearias, pero no a todas, sino sólo a las de los amigos del poder político, caso empresas Bush –obsérvese como el paquete económico planteado en primer término por los republicanos iba en ayuda sólo de un sector-.
Dentro de todo ello, más de uno pensará para qué crear empresas y buscar desarrollo independiente –de los gobiernos absolutistas (poder político) o de las empresas capitalistas (poder económico)-, si según este escenario sino estamos a merced de uno, estamos a merced del otro, pero la respuesta ha de ser positiva, sí hay que crear empresas y lograr su desarrollo a pesar de todo –precisamente a ellos les interesa que no, para menos competencia, más monopolio económico y político-, pues ese será el sendero –quizá el único- para la independencia del desarrollo social, político y demás. Al crear empresas –y entre más mejor- con un sentido socio-político-empresarial distinto –y allí radica uno de los tantos puntos importantes de la educación- y desarrollarlo se creará y logrará un bloque socio-político privado que hará frente al poder económico y político que ha destrozado el mundo –sobre todo el nuestro: latinoamérica-. Las cargas dentro de la sociedad y el Estado se equilibrarán.
Ahora, la importancia está en el sentido socio-político-empresarial.
Cierto, pues las empresas no son para hacerse ricos -pensamiento falaz y desgastado que ya cumple su ciclo vital-, al lograr desarrollo socio-político del entorno, de la región a la par viene la rentabilidad, el dinero –no obstante, la distribución es otra, si no, no servirá y quebrará-.
La premisa ha de ser: Las empresas son para el desarrollo socio-político-económico de la región, de la humanidad.
Y así, a partir del pensamiento socio-político se estructurará toda la organización y actividad de la empresa, siendo rentable para todos (socios y trabajadores) y aportando un pequeño o gran esfuerzo para un bienestar equilibrado de la sociedad (al estar bien la sociedad está bien cada individuo, ya que evidentemente forma parte de ella)
El pensar socio-político de los miembros de la sociedad en cuanto a las empresas y la actividad política y social debe cambiar, entre este escrito y el de: Una nueva perspectiva de la política: política desde los espacios privados (empresa privada) se ha mostrado que este es un camino, un buen camino para el desarrollo socio-político de las sociedades y del Estado.

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